martes, 27 de abril de 2010

Cuento de león y la lámpara.

Aunque ya sé que el día del libro ya ha pasado, aún sigo poniendo cositas que hicimos en clase, y es que la verdad son tantas que se me olvida de subir la mitad.
Pues ahí voy. Siguiendo una de las técnicas de Gianni Rodari, hemos inventado entre todos un cuento utilizando dos palabras escogidas al azar por todos lis niños de clase y el resultado no ha podido ser mejor. Las palabras escogidas fueron : LÁMPARA Y LEÓN.
Así que el título del cuento es el León de la lámpara.

Ahí vamos.
Érase que se era un señor que era muy, muy pero que muy delgado, tan delgado que no tenía casi ni fuerza, además de ser delgado no tenía pelo, era un señor calvo, tan calvo que su frente se prolongaba hasta la parte de atrás de la cabeza. El señor estaba muy triste porque no entendía el motivo por el que había gente que era fuerte, y tenía pelo en toda la cabeza; y a él, le había tocado ser débil, frágil, sin pelo, miedoso. Había otra cosa que le preocupaba mucho, y era que nadie le tenía miedo, y el señor anhelaba que todo el mundo le temiera.
El señor solía pasear por lugares en los que no había mucha gente, ya que sentía mucha vergüenza, así que un día se fue a pasear por un bosque en el que no había estado nunca. Allí encontró una lámpara, y la cogió pensando en que se estaba haciendo de noche y a lo mejor le podía hacer falta, y así fue, anocheció y entonces hizo uso de la lámpara que había encontrado, pero no funcionaba, empezó a buscar la manera de encenderla, pero no la encontró...aunque de tanto que la frotó salió un hombrecillo que le dijo:
- Soy el mago de la lámpara y te concedo tres deseos.
El señor sin pensárselo ni un segundo, le dijo:
-Quiero ser fuerte, muyyyyyyyyyyyyyyyy fuerte; estoy cansado de ser tan flacucho.
-Muy bien, dijo el mago.
-También quiero tener muucho pelo, un pelo fuerte y abundante.
-Así lo tendrás, contentó el mago.
-Por último quiero que todos me respeten , es más, quiero que me tengan miedo.
-Tus deseos son ódenes, dijo por fin el mago de la lámpara.
Y así fue; el señor delgado, débil , y sin carácter, se convirtió en un gran León, fuerte, grande, con una gran cabellera y por supuesto al que todo el mundo temía.
El señor, ahora convertido en león, no hacía más que lamentarse diciéndole al mago que no quería ser un león, a lo que el mago contestó:
-Te he concedido los tres deseos tal como me los has pedido, ahora eres como querías ser, o mejor dicho, como creías que querías ser. Has de tener cuidado con lo que deseas, porque en ocasiones nos equivocamos.
Y colorín colorado este cuento se ha terminado.


Desde la casita encantada pedimos perdón por la redacción, pero han de entender que no somos escritores.
Os iremos enseñando cómo nos queda la ilustración del cuento, pero eso será en otra ocasión.
Mil besiños.

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